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A. Náxara

"Las palabras son como estrellas, ellas cuando son bien usadas encienden la oscuridad como si fueran faroles"

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“Dios creo todos los Espíritus simples e ignorantes"

Allan Kardec

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Actualizado 20/02/2009
Mensajes    
de Azor Náxara  
   
Fragmentos

Exégesis de los Tiempos

 

Nuestro tiempo está cambiado, como si viviésemos en el planeta aislados dentro de una burbuja desconectados de lo real. ¿Qué es lo real? Lo real es que en el ciclo natural del planeta en su orbita alrededor del Sol demora un tiempo establecido en trece lunas. Cada una de esas lunas toma veintiocho días, equivalente también al ciclo menstrual de la mujer. De esta manera, nuestro mes natural tendía una duración de veintiocho días. La multiplicación de esas trece lunas por los veintiocho días nos dará como resultado trescientos sesenta y cuatro días, los mayas llamaron al día número trescientos sesenta y cinco como el “Día Fuera del Tiempo”, este día sirve como una preparación para recibir las nuevas frecuencias que nos influenciarán durante el año que viene, algo así como un “reset” en el ciclo. Este ciclo o calendario natural, descifrado por los mayas y usado por casi todas las antiguas tribus del mundo, representa un tiempo armónico que no desafina nuestra percepción de la realidad.

En los lugares originales donde la naturaleza es la protagonista principal nos sentimos en calma. Todo lo que sucede a nuestro alrededor obedece a los patrones e influencias de las energías naturales que acompañan los tiempos y los espacios. Hoy, en nuestras ciudades y sociedades, como si leyésemos un texto que estuviese en un tiempo gramatical incorrecto, leemos la realidad con desfase tornando nuestras vidas en un aparente sin sentido respecto a su relacionamiento con el mundo. La calma y la alegría de vivir vienen con una oxigenación adecuada en nuestro cerebro, para que este funcione al unísono de los sentidos y percepciones; esta condición nos permitirá valernos del mismo cosmos para nutrir nuestras fuerzas y nuestra percepción natural, simplemente a través de la respiración y la contemplación de las fuerzas naturales presentes en nuestra vida.

Muchas veces he oído decir a la gente cuando vuelven del campo a la ciudad: “es hora de volver a la realidad” sería bueno no olvidarnos que la verdadera realidad es la pauta que marca la naturaleza, y que nuestro aparente “mundo real” vive a destiempo de los astros y de la biosfera. La calma no llegará, porque cuando aparece frente a nosotros, no encuentra cabida entre nuestras redes neuronales y nuestros comportamientos condicionados. El cambio aterroriza. Cuando no se presente nuestra anhelada amiga calma, es necesario recordar la respiración. En ese intervalo vive eterna una respuesta, afirmación que viene de los hados, lenguaje natural que se nos muestra para confortar nuestros andares en las tierras de este Sol.

 

Azor Náxara