A. Náxara
La Ignorancia: el peor enemigo del alma
En este mundo donde la mayoría de los mensajes masivos dicen compra, compra, compra. Turmas de seres desfilan atolondradas, hipnóticas, por pasillos de oficinas, mientras, niños descalzos y hambrientos acarrean el sueño de un bocado a sus espaldas. Mirando en el metro, de las grandes urbes del mundo, los rostros claman por salud, paz y armonía. Un poco de reflexión para el alma perdida. La vida es dura, gris y amarga en esta perspectiva, carente de sentido, descariñada, insípida. ¿Por qué no soy feliz?
La humanidad está pasando sus pruebas, cual niño sin la suficiente madurez que entra en el juego de los excesos. De todos modos es este un proceso natural. Como natural es aprender del error. La era de los combustibles fósiles y del consumo será algún día recordada como el momento en que el hombre se lanzó en la aventura de producir y alimentar a la materia, olvidándose de la parte esencial. La Alegría. El sentido de la Vida. La Salud. Trabajar por la masificación del bien y la evolución. Seguir las órdenes que llegan al planeta del espacio. Recibir de buena gana las enseñanzas de aquellos que vinieron y se sacrificaron por el bien de un planeta. Sin Dios, estoy vacío. Hoy estas palabras cobran sentido. Observe a su alrededor. ¿Dónde esta Dios en nuestra sociedad?, ¿Dónde están las enseñanzas sagradas que tarde o temprano en momentos de crisis se transforman en un seno de madre para un hombre sin alimento? Alimento para el espíritu. Ya no hay mujeres, ya no hay hombres, ¿Quién es usted? No sabe. Mira al cielo, esta gris. Para que pensar tonteras. Mañana hay que ir a trabajar.
Azor Náxara